Los almacenamientos subterráneos de gas natural son un eslabón estratégico de la cadena gasista. Permiten almacenar grandes volúmenes a alta presión y conservar disponible una determinada cantidad de gas, sea cual sea el consumo. Los volúmenes y las presiones empleadas no son compatibles con un almacenamiento directo en los consumidores. Los almacenamientos subterráneos son, por tanto, indispensables para asegurar la continuidad en el suministro de gas natural tanto para el gran público como para los clientes industriales.
Como operador industrial responsable, TIGF ha situado la seguridad en un primer puesto absoluto de sus preocupaciones y se ha fijado unos ambiciosos objetivos para asegurar la máxima seguridad en todas las fases, desde el diseño hasta la explotación de los almacenamientos subterráneos. Gracias a las estrictas reglas, editadas y controladas con el máximo rigor por parte de la administración, el almacenamiento subterráneo es uno de los medios de almacenamiento más seguros.
TIGF explota dos centros de almacenamiento subterráneo, en Lussagnet e Izaute, en capas geológicas naturalmente estancas. El gas se almacena a una profundidad de entre 500 y 700 m, en una roca porosa que contiene agua (manto acuífero) en un lugar donde la capa geológica forma una «estructura acampanada». La roca depósito está coronada por una cobertura de rocas impermeables de más de 500 metros de espesor. Semejante estructura permite almacenar una gran cantidad de gas natural, a la presión suficiente, de forma estanca.





